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LUCES DE MEDIANOCHE/Cap. I

Capitulo I  Luke Cranston  Despacho del abogado Jeremy Thompson De una forma que no podía entender, Luke veía uno de sus zapatos colgando del reposapiés como una sandalia. No tenía idea de cuánto tiempo llevaba ahí, ni si Jeremy ya se había dado cuenta y había tenido vergüenza de decirlo. Estupefacto, tampoco dijo nada, y continuó la conversación. — ¿Cómo pasó?  — Una de sus pastillas se le cayó. Tan simple como eso, y quiso recogerla del suelo. Para cuando lo encontraron, la tenía en sus manos, pero su cuerpo seguía en el suelo. Según los médicos, convulsiono muy fuerte y sin nadie que le diera atención inmediata en ese momento, empeoro todavía más su condición.  — Ya... pero acaso a esa gente no les pagan para estar con mi padre las veinticuatro horas del día.  — A tu ma... a la Señora Cranston se le había roto el tobillo esa tarde, y la estaban atendiendo. Luke levantó la vista a los ojos de Jeremy, de inmediato supo que se arrepen...

LA JOYA EN LA CALAVERA/Cap. I

Capitulo I Rekira  Murallas de Amron De los cuerpos empalados de Lord Doroden y sus cuatro hijos, solo quedaban un cráneo y unas cuantas costillas que el viento no había podido caer. Habían pasado tres años desde que la Guardia Carmesí atravesó las grandes murallas de la casa Sidur para tomar el Castillo de Egion. El asedio había durado meses enteros, pero al final, los siete generales al mando del mago supremo Sarak derrotaron al hereje y a su séquito. El juicio había sido ahí mismo, y su ejecución también. El mago supremo no tuvo misericordia, hizo que llevaran los cuerpos arrastras por toda la ciudad hasta las murallas. Ahí pidió a los mismos campesinos a que le ayudaran a empalar a los caídos. No se opusieron claro, obedecieron con júbilo y la familia de Lady Blanca quedo manchado para siempre. — Bienvenida, Lady Rekira. Es un honor recibirla —dijo el mago supremo. El mago había escogido reunirse precisamente en el lugar en el que los cuerpos de su tío y p...

LUCES DE MEDIANOCHE/Prólogo

Prólogo  Frank   Casa de Mike Los dedos empezaban a dolerle, a Mike también, supuso. Pero no parecía importarle en lo mas mínimo. Frank dejó el mando de la consola en su regazo para darse un pequeño masaje en las manos. De verdad no habían parado desde la mañana y le dolía abrirlas. Afuera, la ciudad había dejado de moverse. Un par de conductores daba un bocinazo de vez en cuando, el trafico había disminuido casi en su totalidad. Se levantó y abrió la ventana. Todo tranquilo, de verdad le agradaba ese barrio. Una señora paseaba a su perro y una pareja llegaba cansada con su pequeño a cuestas, parecían desesperados por abrir la puerta y por fin echarse a dormir. Frank miro su propia casa. Al frente todas las luces seguían apagadas, todavía no había vuelto. Y se preguntó si se encontraría esa noche solo en el mismo lugar de siempre. Esperaba que no fuera así. Su madre había fallecido hace menos de un año, la noticia los había devastado. Frank lo acepto, tarde o t...